Teología del Kontel*

 

IvanJOSÉ IVAN CAMPAÑA SUAREZ

Han pasado casi tres años desde que llegué a Camboya por primera vez.  He vivido este tiempo como un período de ubicación en la cultura, la lengua y particularmente en la vida de la Comunidad Cristiana que acompaño desde hace ya 7 meses. Reconozco que no ha sido fácil; pero el Señor me ha concedido la gracia de perseverar viviendo en este ambiente budista con el apoyo mis hermanos de la Pequeña Fraternidad Misionera IMEY, muchos amigos y amigas y el alimento de la oración de cada día, especialmente de la celebración de la Eucaristía.

Son muchas las historias que tendría para contarles sobre este mundo camboyano: su cultura, sus tradiciones, la experiencia de Iglesia Católica, entre otras. Para comenzar quiero referirme ahora a mi primera experiencia cuando, recién llegado a Phnom Penh, la capital de Camboya, tuve la oportunidad de ir a participar de la Misa dominical en el único lugar de culto para los católicos en esta ciudad, llamado Psar Touch, que significa el Pequeño Mercado. Allí está la única parroquia  de Phnom Penh dedicada a San José.

Misioneros de yarumalMuy temprano me fui con Omer y John Albey hacia la Iglesia de San José en nuestro viejo carro para llegar temprano a la Iglesia. Me agradó ver cómo todos los presentes se saludaban como si fuesen viejos amigos. Muchos cristianos nos dieron la bienvenida. Me sentí muy bien acogido, pese a no haber comprendido nada. Al ingresar al lugar de la celebración de l Eucaristía -un inmenso salón especialmente preparado para la ocasión-  me sentí como perdido, pues no encontraba las tradicionales bancas y me preocupaba dónde y cómo me iría a sentar. Sólo veía unas largas esteras de varios colores sobre el piso, que en lengua Khmer llaman konteles. Después de varios minutos no tuve otra alternativa que imitar a los feligreses camboyanos sentándome junto a ellos en un kontel. A medida que transcurría la celebración me costaba más concentrarme debido a la difícil posición en la manera de sentarse que es atravesando una pierna debajo de la otra, posición distinta a la comúnmente conocida posición budista que es cruzando las piernas. Me causó sorpresa ver la actitud serena de los fieles que permanecían sentados en la misma posición y con sus manos en actitud de oración. Al constatar este hecho me impuse el sacrificio de concentrarme y orar en silencio. El intentar perseverar sentado allí, procurando conservar la misma posición, se convirtió para mí en mi primer bautismo en la cultura camboyana y en la primera introducción como misionero en estas tierras del sureste asiático.

Esta primera experiencia en la celebración litúrgica con una comunidad católica camboyana mi hizo recordar a nuestro profesor de liturgia en el seminario quien nos insistía en que “los signos en la liturgia llevan al cristiano a entrar en la dimensión del Misterio Pascual”. Allí entendí mejor esta lección del padre Diego.  Sí, los signos tienen una fuerza muy grande en esta cultura. El kontel en la liturgia camboyana tiene un sentido aún más hondo que las simples bancas de nuestras iglesias. Les comparto mi reflexión personal sobre lo que he descubierto a través de este signo del kontel para los cristianos en Camboya.

Por una parte, el kontel hace posible que se generen varias actitudes cristianas en el seno de la comunidad que participa en la celebración: El sentido de igualdad, la humildad, la reverencia  el respecto a la persona del otro que está a un lado.  El sentarse sobre el kontel es una expresión de la vida sencilla y sin complicaciones de este pueblo que no necesita de elaboraciones complejas para entregarse a Dios. El sentirse cercano con quien está a un lado lleva a vivir la experiencia fraterna con un calor y complicidad especial que permite compartir el mismo pan sin egoísmo, viviendo la Eucaristía en un solo canto de acción de gracias a Dios.

Esta experiencia del kontel me ha servido para aprender a vivir con sencillez con los hermanos y hermanas camboyanos que el Señor me ha puesto en el camino. Durante los últimos 7 meses, compartiendo con las comunidades en las aldeas de Kdol Leu, Chhlong y Kratie, me he dedicado a profundizar en la lengua Khmer y en su cultura, aprendiendo a sentarme en el kontel con ellos, a compartir el té y a escuchar sus dolores y alegrías, sus fracasos y proyectos. Siento que es mucho lo que tengo por aprender. Les pido a todos ustedes me acompañen en este intento.

JOSÉ IVAN CAMPAÑA SUAREZ
Misionero Javeriano de Yarumal en Camboya
Kdol Leu, septiembre 21, 2007

*Kontel: Esterillas camboyanas

Foto: John, Pedro, Juan e Iván, Misioneros de Yarumal en Camboya


OTRAS EXPERIENCIAS

Camboya: Puerta del entrada del IMEY al continente asiático
Omer Giraldo